Era más blanda que el agua,
que el agua blanda,
era más fresca que el río,
naranjo en flor.
Y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó...
Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento...
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon con el viento.
Después...¿qué importa el después?
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado,
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.
¿Qué le habrán hecho mis manos?
¿Qué le habrán hecho
para dejarme en el pecho
tanto dolor?
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.
¿Qué hay que hacer?
Presentar una instancia
y adjuntar el curriculum.
Sea cual fuere el tiempo de una vida
el curriculum debe ser breve.
Se ruega ser conciso y seleccionar los datos,
convertir paisajes en direcciones
y recuerdos confusos en fechas concretas.
De todos los amores basta con el conyugal,
los hijos: sólo los nacidos.
Importa quién te conoce, no a quiénes conozcas.
Viajes, sólo al extranjero.
Militancia en qué, pero no por qué.
Condecoraciones sin mencionar a qué méritos.
Escribe como si jamás hubieras dialogado contigo mismo
y hubieras impuesto entre tú y tú la debida distancia.
Deja en blanco perros, gatos y pájaros,
bagatelas cargadas de recuerdos, amigos y sueños.
Importa el precio, no el valor.
Interesa el título, no el contenido.
El número del calzado, no hacia dónde va
quien se supone que eres.
Adjuntar una fotografía con la oreja visible:
lo que cuenta es su forma, no lo que oye.
¿Qué oye?
El fragor de las trituradoras de papel.
Capítulo XXI de «El Principito». Antoine de Saint-Exupéry.
Apareció entonces el zorro.
-Buenos días -saludó el zorro.
-Buenos días -contestó amablemente el Principito que al darse vuelta en dirección a la voz no vio a nadie.
-Si me buscas, aquí estoy -aclaró el zorro- debajo del manzano.
-Pero…, ¿quién eres tú? -preguntó el Principito-. Eres muy hermoso.
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Acércate…, ven a jugar conmigo -propuso el Principito- ¡Estoy tan triste!.
-¿Jugar contigo? No…, no puedo -dijo el zorro-. Aún no estoy domesticado.
-¡Ah! Perdón -se excusó el Principito.
Interrogó, luego de meditar un instante:
-¿Has dicho “domesticar”? ¿Qué significa “domesticar”?
-Tú no eres de aquí -afirmó el zorro- ¿Puedes decirme qué es lo que buscas?
-Busco a los hombres -respondió el Principito- Dime, ¿qué significa “domesticar”?
-Los hombres -intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crían también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, ¿verdad?
-No -dijo el Principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”?
-¡Ah!…, es una cosa muy olvidada -respondió el zorro-. Significa “crear lazos”.
-¿Crear lazos?-preguntó el Principito.
-Así es -confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para ti más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas…, sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.
-Creo que empiezo a entender -dijo el Principito-. Hay una flor… Creo que me ha domesticado.
-Es probable- contestó el zorro- ¡En este planeta, en la Tierra, pueden ocurrir todo tipo de cosas!
-¡Oh! No es en la Tierra -se apresuró a decir el Principito.
El zorro se quedó no menos que intrigado.
-¿Acaso en otro planeta?
-Sí.
-¿Puedes decirme si hay cazadores en ese planeta?
-¡Oh, no! No los hay.
-Me está resultando muy interesante. ¿Hay gallinas?
-No.
-No existe nada que sea perfecto -dijo el zorro suspirando.
Luego prosiguió:
-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí. Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que…, si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. ¡Mira! ¿Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. ¡Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo…
El zorro en silencio, miró por un gran rato al Principito.
-Por favor… ¡Domestícame! -suplicó.
-Lo haría, pero… no dispongo de mucho tiempo -contestó el Principito-. Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-¿Sabes…? Sólo se conocen las cosas que se domestican -afirmó el zorro-. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas ya hechas. Y… como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!
-Y… ¿Qué es lo que debo hacer? -preguntó el Principito.
-Debes tener suficiente paciencia -respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.
Al otro día el Principito volvió:
-Lo mejor es venir siempre a la misma hora -dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad. En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
-¿Qué son los ritos? -preguntó el Principito.
-Se trata también de algo bastante olvidado -contestó el zorro-. Es aquello que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito. Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es un día maravilloso, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.
Fue así como el Principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:
-¡Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa -repuso el Principito-. Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño.
-Sí, yo quise que me domesticaras -dijo el zorro.
-Pero dices que llorarás.
-Sí -confirmó el zorro.
-¿Ganas algo entonces? -preguntó el Principito.
-Gano -aseguró el zorro- por el color del trigo.
Luego sugirió al Principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.
Se dirigió el Principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.
Las rosas se mostraron ciertamente molestas.
-Sois bellas, pero aún estáis vacías -agregó-. Todavía nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa…
Regresó hacia donde estaba el zorro:
-Adiós- dijo.
-Adiós- dijo el zorro-. Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el Principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste a tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.
-El tiempo que dediqué a mi rosa… -repitió el Principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad -dijo el zorro-. En cambio tú, por favor…, no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
-Soy responsable de mi rosa… -dijo en voz alta el Principito a fin de recordar…
Al despedirse del zorro tiene lugar el siguiente diálogo que transcribo primero en francés y luego en español:
Et il revient vers le renard : – Adieu, dit-il… – Adieu, dit le renard. Voici mon secret. Il est très simple : on ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel est invisible pour les yeux. – L’essentiel est invisible pour les yeux, répéta le petit prince, afin de se souvenir. – C’est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante. – C’est le temps que j’ai perdu pour ma rose… fit le petit prince, afin de se souvenir. – Les hommes ont oublié cette vérité, dit le renard. Mais tu ne dois pas l’oublier. Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé. Tu es responsable de ta rose… – Je suis responsable de ma rose… répéta le petit prince, afin de se souvenir.
Y él volvió hacia el zorro :- Adiós, dijo….- Adiós dijo el zorro. He aquí mi secreto. Es muy simple: No se ve bien más que con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos Lo esencial es invisible a los ojos, repitió el príncipe para acordarse. Es el tiempo perdido por tu rosa el que la hace tan importante. Los hombres han olvidado esta verdad, dijo el zorro, pero tú no debes olvidarla. Tú eres para siempre el responsable de lo que has domesticado. Tu eres responsable de tu rosa….- Yo soy el responsable de mi rosa … repitió el principito para acordarse.
Mala suerte acostarse con fenicias, yo me acosté
con una en Cádizbellísima
y no supe de mi horóscopo hasta
mucho después cuando el Mediterráneo me empezó a exigir
más y más oleaje; remando
hacia atrás llegué casi exhausto a la
duodécima centuria: todo era blanco, las aves,
el océano, el amanecer era blanco.
Pertenezco al Templo, me dijo: soy Templo. No hay
puta, pensé, que no diga palabras
del tamaño de esa complacencia. 50 dólares
por ir al otro Mundo, le contesté riendo; o nada.
50, o nada. Lloró convulsa contra el espejo, pintó
encima con rouge y lágrimas un pez: -Pez, acuérdate del pez.
Dijo alumbrándome con sus grandes ojos líquidos de
turquesa, y ahí mismo empezó a bailar en la alfombra el
rito completo; primero puso en el aire un disco de Babilonia y
le dio cuerda al catre, apagó las velas: el catre
sin duda era un gramófono milenario
por el esplendor de
la música; palomas, de repente aparecieron palomas.
Todo eso por cierto en la desnudez más desnuda con
su pelo rojizo y esos zapatos verdes, altos, que la
esculpían marmórea y sacra como
cuando la rifaron en Tiro entre las otras lobas
del puerto, o en Cartago
donde fue bailarina con derecho a sábana a los
quince; todo eso.
Pero ahora, ay, hablando en prosa se
entenderá que tanto
espectáculo angélico hizo de golpe crisis en mi
espinazo, y lascivo y
seminal la violé en su éxtasis como
si eso no fuera un templo sino un prostíbulo, la
besé áspero, la
lastimé y ella igual me
besó en un exceso de pétalos, nos
manchamos gozosos, ardimos a grandes llamaradas Cádiz adentro en la noche ronca en un
aceite de hombre y de mujer que no está escrito
en alfabeto púnico alguno, si la imaginación de la
imaginación me alcanza.
Qedeshímqedeshóth*, personaja, teóloga
loca, bronce, aullido
de bronce, ni Agustín
de Hipona que también fue liviano y
pecador en Africa hubiera
hurtado por una noche el cuerpo a la
diáfana fenicia. Yo
pecador me confieso a Dios.
* En fenicio: cortesana del templo
Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue profesor de Estética Literaria y Jefe del Departamento de Castellano en la Universidad de Concepción. Ejerció la docencia en Utah, EE.UU., Alemania y Venezuela. Organizó a partir de 1958 los famosos Congresos de Escritores en Concepción, reuniendo lo más selecto de la literatura latino americana. Fue diplomático en China y Cuba. Perteneció al grupo surrealista reunido en torno a la Revista Mandrágora, 1938 - 1943.
Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan: Premio Sociedad de Escritores de Chile por «Poesía Inédita» 1946, Premio Reina Sofíade Poesía Iberoamericana 1992, Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo de México de 1998, Premio José Hernández de Argentina 1998, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003.
En 1979 regresa a Chile gracias a una beca Guggenheim, y desde entonces vive en Chillán, a 400 kilómetros al sur de la capital. Da conferencias por varias universidades americanas y en 1980 graba sus poemas en la Biblioteca del Congreso en Washington.
Con una temática marcada por el erotismo y por la reafirmación de lo vital, Gonzalo Rojas no se considera un inventor, sino un “poeta genealógico”, y prefiere que no se la adscriba a ningún paisaje, “por muy hermoso que resulte”.
Estas cosas jamás sucedieron, pero existen siempre. SALUSTIO, De los dioses y del mundo
La historia de los dioses mitológicos, sus luchas, sus guerras, amores y las relaciones de unos con los otros, siempre fue uno de los temas que más me atrajeron, aunque siempre que leo algún libro sobre ellos lo hago con un pequeño diccionario de mitología porque si no me perdería entre tantas relaciones que tienen, por eso cuando empecé a leer a Roberto Calasso, tanto en Ka , como en este libro de Las bodas de Cadmo y Harmonía, el pequeño diccionario sobre mitología está a mano. A través de esta narración de Calasso, nos internamos en el laberinto de los dioses griegos, empieza con el rapto de Europa por Zeus y finaliza con la boda del título, a la que asisten los dioses del Olimpo en la última ocasión en que se sentaron con los hombres durante una fiesta. Un libro de una cultura enorme y tratado con verdadera maestría por Calasso, y con el cual nos enteraremos de todo lo que les ocurrió a los dioses del Olimpo griego. Una autentica joya.
En este libro de Basho no pasa nada, salvo el sol, la lluvia, las nubes, unas cortesanas, una niña, otros peregrinos. No pasa nada, excepto la vida y la muerte”, indica Octavio Paz sobre Sendas de Oku.
Hace 52 años, Octavio Paz junto con su amigo japonés Eikichi Hayashiya emprendieron la traducción de Oku no Hoshomichi, al que más tarde dieron por titulo en español Sendas de Oku. Este trabajo fue una obra de Matsuo Basho quien a través de diversos viajes emprendió la creación de uno de los más perfectos ejemplos del haibun, género en el que un texto en prosa se rodea de un grupo de haikú, breve poema japonés.
Basho, junto con su discípulo Sora, visitó cerca de cincuenta lugares famosos de la región septentrional de Japón en 1698, el breve cuaderno, resultado de estas travesías, son poemas colectivos, llamados haikai no renga, enriquecidos por los poetas locales y mezclados con a reflexión, el humor a la melancolía y la anécdota a la contemplación.
Sobre ello, Octavio Paz apuntó: “Su poesía es un verdadero calmante, que no se parece ni al letargo de la droga, ni a la modorra de la digestión. Calma y alerta que nos aligera: Sendas de Oku es un diario de viaje que es asimismo una lección de desprendimiento. El proverbio europeo es falso; viajar no es “morir un poco” sino ejercitarse en el arte de despedirse para así, ya ligeros, aprender a recibir. Desprendimientos: aprendizajes”.
A pesar de que Oku no Hosmichi (Sendas de Oku) ha sido traducido a casi todos los idiomas europeos y ha influido diversos movimientos poéticos modernos, la edición de este titulo al castellano es la primera que da a conocer, en una lengua occidental, el texto completo de la bitácora de viaje de Basho.
Otro aspecto que cabe recalcar de Sendas de Oku, es la forma en que trabajaron juntos Eikichi Hayashiya y Octavio Paz, mientras el primero traducía literalmente el texto japonés al español, el segundo corregía los textos tratando de encontrar el tono más adecuado para capturar la sensibilidad de Basho.
Así, una primera edición, editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, vio la luz en 1957 aunque ambos traductores no quedaron conformes con ésta ya que algunos poemas no se ajustaban a la perfección que Paz perseguía.
La edición del Fondo de Cultura Económica, aparece revisada y con versiones corregidas de los poemas en los cuales el Premio Nobel 1990, procuró ajustarse a la métrica original. Asimismo, se incluyen notas nuevas de Eikichi Hayashiya, la versión original japonesa y láminas de Yosa Buson. Octavio Paz apreciaba esos dibujos por considerarlos representativos del género de la pintura japonesa haiga, asimismo, se incluyen las caligrafías de Matsuo Basho porque son parte de las artes plásticas del país del sol naciente.
Sobre Matsuo Basho
Nació en 1644, en Ueno. Basho fue su último nombre literario; Kinsaku fue su nombre de nacimiento. Estudió el arte de la poesía desde muy joven, arte que perfeccionó a lo largo de su vida junto con el de la caligrafía. Publicó varias antologías y poco a poco creó una nueva poesía. Hacia 1680 cambia su nombre al de Basho, planta de banano. En 1963 publica su primer diario de viaje, sin embargo es en 1689 cuando se comienza a gestar Oku no Hosomichi, travesía que duró dos años y medio. En 1694, realiza su última excursión ya que cayó enfermo y muere ese mismo año.
He decidido reabrir el blog con un articulo de Mi RedEmpresarial escrito en colaboración de Carmen Rueda y Francisco Méndez en el siguiente enlace http://miredempresarial1.blogspot.com/
Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.
Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.
Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.
Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.
A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.
Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.
Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.
Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.
En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.
De "Fin y principio" 1993
Versión de Abel A. Murcia
por si alguien entiende el polaco
Po każdej wojnie
ktoś musi posprzątać
Jaki taki porzadek
sam się przecież nie zrobi.
Ktoś musi zepchnąć gruzy
na pobocza dróg,
żeby mogły przejechać
wozy pełne trupów.
Ktoś musi grzęznąć
w szlamie i popiele,
sprężynach kanap,
drzazgach szkła
i krwawych szmatach.
Ktoś musi przywlec belkę
do podparcia ściany,
ktoś oszklić okno
i osadzić drzwi na zawiasach.
Fotogeniczne to nie jest
i wymaga lat.
Wszystkie kamery wyjechały już
na inną wojnę.
Mosty trzeba z powrotem
i dworce na nowo.
W strzępach będą rękawy
od zakasywania.
Ktoś z miotłą w rękach
wspomina jeszcze jak było.
Ktoś słucha
przytakuje nie urwaną głową.
Ale już w ich pobliżu
zaczną kręcić się tacy,
których to będzie nudzić.
Ktoś czasem jeszcze
wykopie spod krzaka
przeżarte rdzą argumenty
i poprzenosi je na stos odpadków.
Ci, co wiedzieli
o co tutaj szło,
muszą ustąpić miejsca tym,
co wiedzą mało.
I mniej niz mało.
I wreszcie tyle co nic.
W trawie, która porosła
przyczyny i skutki,
musi ktoś sobie leżeć
z kłosem w zębach
i gapić się na chmury.
Wisława Szymborska - Koniec i początek
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!
El poema abre con una imagen de primavera y apareamiento. Las oscuras golondrinas revolotean celebrando el ritual del cortejo que apunta al inicio de la estación primaveral. Ellas cuelgan fecundamente sus nidos en señal de la atracción de los géneros. Las golondrinas, mensajeras del amor, revolotean lúdicamente en el cristal del balcón de la amada, celebrando tal vez, el inicio, o quizás, el apogeo, del amor de una pareja humana.
La primera estrofa predice enfáticamente la circularidad del apareamiento del macho y la hembra en el mundo natural, y tal vez, equívocamente apunta a la posibilidad de la re-actualización del ritual amoroso en el plano humano. Lo cierto es que la mujer del balcón no podrá detener el jubiloso apareamiento de la naturaleza. Para reiterar, la infalibilidad del apareamiento en la fauna, Bécquer se vale del uso del verbo "volver" en el futuro inmediato. Así," las oscuras golondrinas volverán a colgar sus nidos". y también " "llamarán jugando con el ala" en el cristal de la amada. El futuro del apareamiento de las golondrinas completamente predecible y de ello será testigo la mujer del balcón. La transparencia de los cristales del balcón le invita ineludiblemente a presenciar el juego sexual en la naturaleza.
El círculo de la certeza del apareamiento de las golondrinas y el indiscutible amor de la pareja que dicho apareamiento simboliza, se cancela por la singularización o particularización de las aves que representan el amor entre la bella del balcón y el poeta. Estas particulares golondrinas son los animales representativos de la pareja en tanto que pareja, puesto que le son familiares a ÉL y a Ella, como si fueran tiernas mascotas que celebran el amor de la pareja humana.
En efecto, en la bandada primaveral hay algunas que fungen como una especie de mascotas románticas de los enamorados a la vez que como testigos únicos del romance entre la pareja humana. Estas aves, emblemáticas del amor de la pareja, abandonan la bandada natural pues ya pertenecen exclusivamente a la esfera del romance sentimental. Son estas las golondrinas que contemplaban la ¨"hermosura" de ella y que detenían o "refrenaban" su vuelo al advertir la dicha del hombre enamorado. Los pájaros que ahora renuncian a la bandada, conocían ya el nombre de los enamorados y quizás lo trinaban al aire cuando la pareja se daba cita en el balcón de ventanales de cristal.
Bécquer recurre al uso enfático del tiempo verbal futuro para cancelar la posibilidad de que las aves de la pareja vuelvan a visitar el balcón. La amada será testigo del ritual primaveral de apareamiento, de las golondrinas en general, es decir de cualquier bandada de pájaros que efectúe su ritual de fecundidad en la primavera. Sin embargo, aquellas que representan al amor espiritualizado y casi sobre- natural que el amado siente por la amada, definitivamente, esas, "no volverán."
En el plano del romance humano, se entiende que no hay posibilidad de reconciliación entra la pareja ya que su amor trasciende el eterno retorno del mundo natural. Las golondrinas, que son emblema de los enamorados, no volverán al ventanal, pero los enamorados humanos que allí se cortejaban, tampoco volverán. Esta segunda estrofa elimina la trillada promesa de vivir felices para siempre y coloca en su lugar el clásico amor fallido y altamente espiritualizado que tanto atrae a los románticos.
Las tupidas madreselvas que escalan el balcón con ventanales de cristal de la mujer amada por el poeta, se comportan de la misma manera que las golondrinas. El poeta- enamorado admite que la naturaleza es indiferente a las pasiones, y los sentimientos humanos. Las golondrinas continuarán colgando sus nidos y las tupidas madreselvas volverán a escalar el balcón con ventanas de cristal. Las madreselvas " se abrirán aún más hermosas en las tardes”. Sin embargo, aquellas cuya identidad y particularidad están ligadas a la relación sentimental de los amantes," no volverán".
Bécquer insiste en que el amor es capaz de robarle a la naturaleza parte de su ser, si bien admite que es inevitable que las aves continúen revoloteando y las flores creciendo. Las madreselvas seguirán escalando el balcón pero "aquellas cuajadas de rocío" y que son símbolos del amor fresco, inocente, puro casto y virginal no volverán. O de otro modo, esas especificas golondrinas y madreselvas abandonan su el mundo natural porque eran o existían solo en virtud de un romance que llego a su fin.
En la quinta estrofa del poema Bécquer extiende la circularidad del tiempo natural a la esfera de las emociones humanas. Así, observa que las palabras de amor retornan y que de hecho "volverán a sonar en los oídos" de la mujer que antes amó. Sin embargo, el fin del romance asegura que ciertas golondrinas y ciertas flores abandonarán para siempre el hábitat del balcón. Las aves y las flores que no volverán son aquellas que ya no son mera naturaleza por haberse incorporado a la dimensión del amor sobrenatural que se profeso la pareja de amantes.
Las palabras amorosas pueden despertar del sueño a la amada y acaso generar en ella una nueva primavera sentimental. Sin embargo, el poeta-amante se convence de que el tipo de amor que le profesó a su amada está mas allá de la circularidad de los acontecimientos naturales y emocionales.
Para Bécquer los estamentos de la realidad se organizan jerárquicamente entre lo natural o físico, lo sociológico o emotivo y lo espiritual. Tanto el reino natural como el emocional, están gobernados por la repetición circular de eventos. El reino sobrenatural escapa al eterno retorno de los otros dos estamentos. De hecho, se desprende del poema, que el reino sobrenatural puede alterar los otros dos dominios de la realidad, impidiendo el regreso de ciertas golondrinas y de aquellas flores cubiertas de rocío que simbolizan el amor de la pareja. El amor divinizado invade, pues el reino de lo natural y de lo emocional y toma de allí, como en un rapto todo objeto u emoción que se asocia romance de la pareja que lo experimenta.
La estrofa final de la Rima LIII contiene una reiteración del prevalecer del tipo de amor espiritualizado que el poeta siente por la amada. En esta estrofa, Bécquer se reitera en su convicción de que el amor espiritualizado, a diferencia del mero enamoramiento, trasciende el eterno retorno del mundo. El poema apunta pues a la inevitable circularidad de los eventos naturales y psicológicos y a la potencia que tiene el amor e espiritualizado de abolir y trascender círculo de un futuro que no es más que una repetición del presente. Es por ello que el amante le asegura a la amada que la manera cuasi religiosa con que la ama es irrepetible.
La fuerza que Bécquer pone en su sentencia acerca del carácter irrepetible, y por ende único, del amor espiritualizado, se hace viable a través del uso del estribillo casi letánico. Las golondrinas, ángeles del amor puro, no volverán, las madreselvas cuajadas de rocío, no volverán y como el poeta quiso a la amada, no la querrán....
Casi desde que los registros de población existen –allá por el año 1500- las cifras indican que las mujeres viven entre cinco y diez años más que los hombres.
Incluso cuando dar a luz suponía todo un riesgo por las malas condiciones higiénicas y sanitarias, la longevidad femenina era superior, como demuestran los registros de 1751 que se conservan en Suecia.
La prensa española, al referirse a las razones de este fenómeno –que se mantiene en la mayoría de los países-, plantea que los científicos apuntan varias posibilidades. Una de ellas es que la naturaleza otorga a las mujeres “puntos extra”, por la sencilla razón de que ellas son quienes deben asegurar la supervivencia de la especie.
Desde ese punto de vista, la longevidad femenina es más necesaria y, de hecho, en todas las especies animales las hembras tienen mayor esperanza de vida.
CUESTIÓN DE HORMONAS
Algunos científicos opinan que la Testosterona es la culpable de que los varones se suiciden Cinco veces más que las mujeres, y sean víctimas de accidentes de tránsito o muertes violentas, con mayor frecuencia.
Esa hormona masculina lleva a niños y hombres a ejercer grandes niveles de actividad física, agresividad y competitividad, que acortan sus expectativas de vida.
Al margen de que los factores sociales se alíen con las hormonas, y confieran a los hombres mayores tasas de ocupación en empleos de riesgo, la Testosterona también eleva los niveles de “colesterol malo” en sangre, que aumenta las posibilidades de padecer una cardiopatía o un infarto cerebrovascular.
Por el contrario, los estrógenos –hormonas femeninas- elevan el colesterol bueno. De modo que en ellos aumenta el riesgo de infarto a partir de los cuarenta, y en ellas hasta después de la menopausia.
UN CORAZÓN MÁS FUERTE
Mientras las mujeres tienen dos cromosomas X, los hombres tienen un cromosoma X y otro Y, lo cual quiere decir que si uno de ellos sufre algún tipo de daño, los varones carecen de capacidad para sustituir sus funciones.
Esto los convierte en más vulnerables a varias enfermedades (como es el caso de la hemofilia) provocadas por mutaciones en el “cromosoma del género”.
Ellas, por el contrario, pueden contar con el otro para suplir sus funciones. Una de las teorías más recientes –sostenida por científicos de la Universidad “John Moores”, en Liverpool, Gran Bretaña- plantea que el corazón de un varón de 70 años representa la edad de...70 años, mientras que en una mujer su órgano cardíaco se parece al de una joven de veinte años, pues no sufre un descenso del veinticinco por ciento de su capacidad, entre los 18 y los 70 años.
Científicos de Estados Unidos consultados sobre las razones que explican una mayor longevidad en las mujeres, señalan que éstas tienen comportamientos más saludables.
“Ellas tienden a fumar menos, beber menos, conducir de forma menos agresiva y utilizar menos la violencia que los hombres”, opinan los especialistas.
"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él" (Jonathan Swift, 1667-1745)
“Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez. Los labios, gordos y bembones, brotaban protuberantes bajo el tupido bigote negro y se hundían en sus comisuras, en plieguecillos llenos de reproche y de restos de patatas fritas. En la sombra, bajo la visera verde de la gorra, los altaneros ojos azules y amarillos de Ignatius J. Reilley miraban a las demás personas que esperaban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multitud en busca de signos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.
Ignatius vestía, por su parte, de un modo cómodo y razonable. La gorra de cazador le protegía contra los enfriamientos de cabeza. Los voluminosos pantalones de tweed eran muy duraderos y permitían una locomoción inusitadamente libre. Sus pliegues y rincones contenían pequeñas bolsas de aire rancio y cálido que a él le complacían muchísimo. La sencilla camisa de franela hacía innecesaria la chaqueta, mientras que la bufanda protegía la piel que quedaba expuesta al aire entre las orejeras y el cuello. Era un atuendo aceptable, según todas las normas teológicas y geométricas, aunque resultase algo abstruso, y sugería una rica vida interior…”
La conjura de los necios/ John Kennedy Toole — Ed. Anagrama
"El optimismo me da nauseas, es perverso" Ignatius Reilly
Un exceso de estatismo, asistencialismo y protección social ha llevado a esta situación.
La extrema dificultad de los momentos que viven algunas economías europeas inquieta al mundo. Se entrechocan las opiniones optimistas y pesimistas, y voces especializadas pronostican desde una nueva crisis mundial hasta una pronta superación de lo que sólo sería episódico. En todo caso, Grecia, que sufrió el primer estallido, hace algunas semanas debió adoptar medidas de shock para enfrentar su enorme déficit fiscal. Luego, España -cinco veces más grande que Grecia- tuvo que aplicar drásticas medidas frente a la crisis; entre otras, su gobierno socialista determinó una reducción histórica del sueldo de los funcionarios, congeló las pensiones, suprimió el llamado "cheque bebé" (el pago de dos mil 500 euros por cada niño recién nacido), rebajó la ayuda a los países en desarrollo y decidió una fuerte merma de la inversión pública. Dos días después, Portugal anunció medidas similares, que incluyen una reducción generalizada del gasto público, un recorte de cinco por ciento en los salarios de los altos cargos y de los políticos, y un aumento de impuestos.
La insostenible situación económica de algunos países europeos más débiles ha impulsado a Alemania y Francia a monitorear la política económica de aquéllos, ya que, a fin de cuentas, está en juego el futuro del euro. En un clima de temor e incertidumbre, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, sostuvo que Europa vive la peor crisis desde la Primera Guerra Mundial y calificó la situación como "dramática".
Pese a que Trichet ha descartado la posibilidad de la salida de miembros de la Unión Europea, el fantasma del fin de la unión monetaria -impensable hace pocos años- ha reemergido, y si bien su probabilidad sigue siendo baja, si ocurriera, tendría alcances dramáticos para los países económicamente más débiles, ya que llevaría consigo una fuga de capitales hacia los más fuertes.
Los enormes déficits fiscales de varios miembros de la Unión Europea, pese a los límites establecidos en los tratados, ponen fin a la ilusión de que, con el euro, todas las economías de aquélla irían convergiendo e igualándose. Los primeros 10 años del euro parecen estar terminando en un fracaso, cuya reversión requiere una reforma radical. Por cierto, el problema de Grecia, Portugal y España no queda resuelto por las medidas anunciadas.
El resto de los países europeos también ha reaccionado. En Francia, el Presidente Sarkozy, en un "documento a los agentes sociales", ha propuesto un aumento de la edad de jubilación -actualmente los 60 años-; un incremento del período mínimo de cotización necesario para cobrar la totalidad de la pensión, y la igualación de las condiciones laborales en el sector público y privado. En Alemania, la Canciller Merkel ha decidido suspender por ahora las rebajas fiscales que iba a impulsar y anunciará en los próximos días un plan de austeridad.
En el corto plazo, las miradas están puestas en España, con un pronóstico poco alentador: parte de los sindicatos ya ha anunciado protestas, el desempleo sigue en 20 por ciento, y la amenaza del hundimiento de sus cajas de ahorro -cuyas cuentas no reflejan adecuadamente el estallido de la burbuja inmobiliaria- hace pensar que sus riesgos todavía son muy altos. De agudizarse esa crisis, tendría un efecto importante en Europa y también en Chile, dado el alto intercambio comercial.
En el cuadro actual, los países de la zona euro acrecientan sus reservas sobre la posible incorporación de nuevos miembros, y éstos, por su parte, se preguntan acerca de la conveniencia de hacerlo. Se ha disipado la visión de que el sistema de una sola divisa se expandiría gradualmente hacia los antiguos países comunistas. Polonia, los países bálticos, la República Checa, Bulgaria, Hungría y Rumania podrían tener que esperar años antes de adoptar la divisa común. La membresía de la zona euro, por sí sola, no puede borrar los problemas estructurales de un país, tales como una productividad baja.
Los líderes del continente no han entendido cuánto tienen que hacer para salvar al euro.
Ha sido otra turbulenta semana para el euro. Los inversionistas han ponderado el plan de rescate de 750 mil millones de euros (US$ 950 mil mills.) que idearon los ministros de Hacienda de la zona del euro, y continúan nerviosos. El euro ha caído abruptamente. Tal vez aumenten los temores a que no se ponga en práctica el plan de rescate. Pero la preocupación real es que el tiempo que debería comprar el plan se desperdicie como resultado de las tres falsas creencias que han sobrecogido a los líderes europeos.
La primera es el síndrome del disparo al mensajero. Muchos políticos europeos les echan toda la culpa a los especuladores, los fondos de cobertura, las agencias de clasificación de riesgos y al resto por los ataques "injustificados" contra el euro. Tal idea ha explicado la decisión de Alemania de prohibir la venta corta "desnuda" de los bonos de gobierno.
El mismo regulador alemán reconoce que esta práctica jugó un rol pequeño en la crisis griega. La prohibición se aplicará sólo en Alemania, mientras que gran parte de la venta corta sucederá en Londres. Si esto tiene algún impacto, simplemente hará más difícil la venta de bonos de gobierno.
La decisión en Bruselas de imponer reglas duras a los fondos de cobertura y los títulos privados refleja un punto de vista igualmente torpe de que tales firmas causaron la crisis financiera. Nadie puede negar que la regulación financiera necesita un mejoramiento. Pero atribuir las calamidades de los mercados de bonos de gobierno del área del euro exclusivamente a los malvados especuladores es un error peligroso. De hecho, los inversionistas de todas partes (especialmente en casa) han despertado, tardíamente, ante la vulnerabilidad fiscal extrema de algunos países de la zona del euro, y ahora están exigiendo recortes presupuestarios.
La segunda creencia falsa se podría calificar como una fe excesiva en el impacto y pavor. Aunque tomó semanas idear el plan de rescate del euro, no se puede negar que 750 mil millones de euros es una cifra grande. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, sostenía que ésta demostraba que la zona del euro haría "cualquier cosa que se necesite" para defenderse. Incluso países del área del euro menos aproblemados como Italia están impulsando una nueva austeridad fiscal. Sin embargo, para Grecia la fe en el impacto y pavor parece fuera de lugar. Aun cuando haga todo lo que prometió (y bien puede que no lo haga), Grecia terminará con una deuda pública superior al 150% del PIB y en el mejor de los casos con mínimas perspectivas de crecimiento. A decir verdad, el problema de deuda de Grecia es de insolvencia, no iliquidez, y la insolvencia no se puede rectificar acumulando más deuda, por muy impactante y pavorosa que sea la cantidad.
En cambio, los gobiernos y los reguladores de la zona del euro deberían empezar a planear ahora una reestructuración de deuda ordenada, lo que incluye la imposición de pérdidas sobre los bancos que retienen la deuda griega.
La tercera creencia falsa y la más inquietante es que la reforma estructural más profunda no es necesaria; todo estará bien si sólo Grecia y otros rezagados de la zona del euro reducen sus déficits presupuestarios. Varios malvados fiscales tristemente célebres están prometiendo a Angela Merkel que ellos mismos se van a disciplinar. Esto es tanto masoquista como cobarde. Por un lado, reducir abruptamente la demanda en economías que se están recuperando sólo débilmente de la recesión tal vez cause un dolor innecesario. Pero una obsesión con la disciplina fiscal puede también ser una excusa para que los políticos eviten abordar los desequilibrios crónicos de Europa y la pérdida de competitividad en el sur del continente.
Grecia, España e Italia hicieron arduos esfuerzos por calificar para el euro. Pero una vez que entraron, se relajaron y abandonaron el negocio pesado de llevar a cabo reformas para estimular la competencia, limitar los costos laborales y dar un impulso a la productividad. De hecho, su pérdida de flexibilidad monetaria y del tipo de cambio hace que estas reformas sean más urgentes, como lo ha recalcado la crisis del euro.
"Hubo una vez un animal que quiso discutir con Sansón a las patadas. No se imaginan cómo le fue. Pero ya ven cómo le fue después a Sansón con Dalila aliada a los filisteos.
Si quieres triunfar contra Sansón, únete a los filisteos. Si quieres triunfar sobre Dalila, únete a los filisteos.
A los quinientos años de la Hégira
Persia miró desde sus alminares
la invasión de las lanzas del desierto
y Attar de Nishapur miró una rosa
y le dijo con tácita palabra
como el que piensa, no como el que reza:
-Tu vaga esfera está en mi mano. El tiempo
nos encorva a los dos y nos ignora
en esta tarde de un jardín perdido.
Tu leve peso es húmedo en el aire.
La incesante pleamar de tu fragancia
sube a mi vieja cara que declina
pero te sé más lejos que aquel niño
que te entrevió en las láminas de un sueño
o aquí en este jardín, una mañana.
La blancura del sol puede ser tuya
o el oro de la luna o la bermeja
firmeza de la espada en la victoria.
Soy ciego y nada sé, pero preveo
que son más los caminos. Cada cosa
es infinitas cosas. Eres música,
firmamentos, palacios, ríos, ángeles,
rosa profunda, ilimitada, íntima,
que el Señor mostrará a mis ojos muertos.
La rosa profunda (1975)
Este libro reúne la poesía que Jorge Luis Borges escribió entre 1972 y 1975. El título alude a la rosa eterna de los poetas; la rosa invisible soñada por Milton; esa que Borges, ciego, ya no distingue pero que es para él imagen del mundo. Estas páginas encierran además varios otros temas y motivos que, con el tiempo y los libros, han ido poblando el universo literario, no por familiar menos maravilloso, del gran escritor argentino: las máscaras, la nostalgia de la espada, las sombras tutelares, los inventarios y las enumeraciones, la arbitrariedad del tiempo humano, la inexorabilidad del destino, los espejos... Sobre la poesía afirmaba el autor en el prólogo: "La palabra habría sido en el principio un símbolo mágico, que la usura del tiempo desgastaría. La misión del poeta sería restituir a la palabra, siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud. Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar.
George Loring Frost nació, supuestamente, en Brentford, Inglaterra, en 1887, y este cuento, supuestamente, pertenece a su libro Memorabilia (1923). Y fue incluido en la Antología de la literatura fantástica, de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo [Bogotá, Editorial Sudamericana, 1994].
Pero todo parece otra bella jugada borgiana: Frost no aparece en la literatura inglesa y, en cambio, tiene las mismas iniciales del nombre de Borges; los títulos que le atribuye a Frost son típicos del léxico borgiano, incluido aquel de donde dice haberlo tomado, Memorabilia. Y, finalmente, Borges no le colocó fecha de muerte a Frost, siendo tan riguroso en sus notas. Otro misterio.
Un creyente
Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
-Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?
-Yo sí -dijo el primero, y desapareció.
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854 – Marsella, 10 de noviembre de 1891) fue un poeta francés, adscrito unas veces al movimiento simbolista, junto a Mallarmé, y otras al decadentista, junto a Verlaine.
ADIEU
Et je redoute l'hiver parce que c'est la saison du comfort!
- Quelquefois je vois au ciel des plages sans fin couvertes de blanches nations en joie. Un grand vaisseau d'or, au-dessus de moi, agite ses pavillons multicolores sous les brises du matin. J'ai créé toutes les fêtes, tous les triomphes, tous les drames. J'ai essayé d'inventer de nouvelles fleurs, de nouveaux astres, de nouvelles chairs, de nouvelles langues. J'ai cru acquérir des pouvoirs surnaturels. Eh bien! Bien je dois enterrer mon imagination et mes souvenirs! Une belle gloire d'artiste et de conteur emportée!
Moi! moi qui me suis dit mage ou ange, dispensé de toute morale, je suis rendu au sol, avec un devoir à chercher, et la réalité rugueuse à étreindre! Paysan!
Suis-je trompé? la charité serait-elle soeur de la mort, pour moi?
Enfin, je demanderai pardon pour m'être nourri de mensonge. Et allons.
Mais pas une main amie! et où puiser le secours?
_________ _________
Oui l'heure nouvelle est au moins très-sévère.
Car je puis dire que la victoire m'est acquise: les grincements de dents, les sifflements de feu, les soupirs empestés se modèrent. Tous les souvenirs immondes s'effacent. Mes derniers regrets détalent, - des jalousies pour les mendiants, les brigands, les amis de la mort, les arriérés de toutes sortes. - Damnés, si je me vengeais!
Il faut être absolument moderne.
Point de cantiques: tenir le pas gagné. Dure nuit! le sang séché fume sur ma face, et je n'ai rien derrière moi, que cet horrible arbrisseau!... Le combat spirituel est aussi brutal que la bataille d'hommes; mais la vision de la justice est le plaisir de Dieu seul.
Cependant c'est la veille. Recevons tous les influx de vigueur et de tendresse réelle. Et à l'aurore, armés d'une ardente patience, nous entrerons aux splendides villes.
Que parlais-je de main amie! Un bel avantage, c'est que je puis rire des vieilles amours mensongères, et frapper de honte ces couples menteurs, - j'ai vu l'enfer des femmes là-bas; - et il me sera loisible de posséder la vérité dans une âme et un corps .
Avril - août, 1873
Adiós
El otoño ya! ¿Pero por qué añorar un eterno sol, si estamos empeñados en el descubrimiento de la claridad divina, lejos de las gentes que mueren en las estaciones?
El otoño. Nuestra barca, alzándose en las brumas inmóviles, gira hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme con su cielo maculado de fuego y lodo. ¡Ah, los harapos podridos, el pan empapado de lluvia, la embriaguez, los mil amores que me han crucificado! ¡De modo que nunca ha de acabar esta reina voraz de millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Yo me vuelvo a ver con la piel roída por el fango y la peste, las axilas y los cabellos llenos de gusanos y con gusanos más gruesos aún en el corazón, yacente entre desconocidos sin edad, sin sentimiento... Hubiera podido morir allí ... ¡Qué horrible evocación! Yo detesto la miseria.
¡Y temo al invierno porque es la estación de la comodidad!
A veces veo en el cielo playas sin fin, cubiertas de blancas y gozosas naciones. Por encima de mí, un gran navío de oro agita sus pabellones multicolores bajo las brisas matinales. Yo he creado todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. He tratado de inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. Yo he creído adquirir poderes sobrenaturales. ¡Pues bien! ¡Tengo que enterrar mi imaginación y mis recuerdos! ¡Una hermosa gloria de artista y de narrador desvanecida!
¡Yo! ¡Yo que me titulara ángel o mago, que me dispensé de toda moral, soy devuelto a la tierra, con un deber que perseguir y la rugosa realidad para estrechar! ¡Campesino!
¿Estoy engañado? ¿Sería para mi la caridad hermana de la muerte?
En fin, pediré perdón por haberme nutrido de mentira. Y vamos.
¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde conseguir socorro?
Sí, la nueva hora es, por lo menos, muy severa.
Pues yo puedo decir que alcancé la victoria: el rechinar de dientes, los silbidos de fuego, los suspiros pestilentes, se moderan. Todos los recuerdos inmundos se borran. Mis últimas añoranzas se escabullen celos de los mendigos, de los bandoleros, de los amigos de la muerte, de los retardados de todas clases. ¡Si yo me vengara, condenados!
Hay que ser absolutamente moderno.
Nada de cánticos: conservar lo ganado. ¡Dura noche! La sangre seca humea sobre mi rostro, y no tengo cosa alguna tras de mí, ¡fuera de ese horrible arbolillo!... El combate espiritual es tan brutal como las batallas de los hombres; pero la visión de la justicia es sólo el placer de Dios.
Entre tanto, estamos en la víspera. Recibamos todos los influjos de vigor y de real ternura. Y a la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades.
¡Qué hablaba yo de mano amiga! Es una buena ventaja que pueda reírme de los viejos amores mentirosos, y cubrir de vergüenza a esas parejas embaucadoras -he visto allá el infierno de las mujeres-; y me será permitido poseer la verdad en un alma y un cuerpo.
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Fragmento Discurso pronunciado con ocasión de la entrega del Premio Nobel de Literatura (1971) Pablo Neruda
Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente. Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.
En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.
Así la poesía no habrá cantado en vano.
A mi musa pegasa que espero con ardiente paciencia