Me ven ahora

24 de febrero de 2013

Memorias de Adriano (Fragmento Capítulo 1) Marguerite Yourcenar

 Animula vagula, blandula,
Hospes comesque corporis,
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut solis, dabis iocos...[i]
P. AELIUS HADRIANUS, Imp.

VARIUS MULTIPLEX MULTIFORMIS




«Querido Marco: He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje por Asia. El examen debía hacerse en ayunas; habíamos convenido encontrarnos en las primeras horas del día. Me tendí sobre un lecho luego de despojarme del manto y la túnica. Te evito detalles que te resultarían tan desagradables como a mí mismo, y la descripción del cuerpo de un hombre que envejece y se prepara a morir de una hidropesía del corazón. Digamos solamente que tosí, respiré y contuve el aliento conforme a las indicaciones de Hermógenes, alarmado a pesar suyo por el rápido progreso de la enfermedad, y pronto a descargar el peso de la culpa en el joven Iollas, que me atendió durante su ausencia. Es difícil seguir siendo emperador ante un médico, y también es difícil guardar la calidad de hombre. El ojo de Hermógenes sólo veía en mí un saco de humores, una triste amalgama de linfa y de sangre. Esta mañana pensé por primera vez que mi cuerpo, ese compañero fiel, ese amigo más seguro y mejor conocido que mi alma, no es más que un monstruo solapado que acabará por devorar a su amo. Haya paz... Amo mi cuerpo; me ha servido bien, y de todos modos no le escatimo los cuidados necesarios. Pero ya no cuento, como Hermógenes finge contar, con las virtudes maravillosas de las plantas y la dosis exacta de las sales minerales que ha ido a buscar a Oriente. Este hombre, tan sutil sin embargo, abundó en vagas fórmulas de aliento, demasiado triviales para engañar a nadie. Sabe muy bien cuánto detesto esta clase de impostura, pero no en vano ha ejercido la medicina durante más de treinta años. Perdono a este buen servidor su esfuerzo por disimularme la muerte. Hermógenes es sabio, y tiene también la sabiduría de la prudencia; su probidad excede con mucho a la de un vulgar médico de palacio. Tendré la suerte de ser el mejor atendido de los enfermos. Pero nada puede exceder de los limites prescritos; mis piernas hinchadas ya no me sostienen durante las largas ceremonias romanas; me sofoco; y tengo sesenta años».

Memorias de Adriano, de la traducción de Julio Cortázar (Edhasa)

[i] Almita mía, mi querida,
huésped y compañera del cuerpo,
te marchas sin saber dónde,
pálida, rígida, temblorosa,
y ya no te entregarás a tus juegos.

21 de febrero de 2013

Poesia Frank O'Hara


Poesía

El único modo de estar en silencio es ser rápido, así que te asusto con torpeza, o te sorprendo con una puñalada. Una mantis religiosa conoce el tiempo más íntimamente que yo y es más informal. Los grillos usan el tiempo como acompañamiento de su inocente tic. Una cebra corre en sentido antihorario. Deseo todo esto. Intensificarte con mi rapidez y encanto como si tuvieras lógica y comprobación, pero aun así estar en silencio como si estuviera habituado a ti; como si nunca fueras a dejarme y fueses el inexorable producto de mi propio tiempo.

Poetry

The only way to be quiet is to be quick, so I scare you clumsily, or surprise you with a stab. A praying mantis knows time more intimately than I and is more casual. Crickets use time for accompaniment to innocent fidgeting. A zebra races counterclockwise. All this I desire. To deepen you by my quickness and delight as if you were logical and proven, but still be quiet as if I were used to you; as if you would never leave me and were the inexorable product of my own time.

15 de febrero de 2013

El beso






Un beso es el eco suave
de un canto, que más que canto
es un himno sacrosanto
que imitar no puede el ave.

Un beso es el dulce idioma
con que hablan dos corazones,
que mezclan sus impresiones
como las flores su aroma.

Un beso es...no seas loca...
¿Por qué me preguntas eso?
¡Junta tu boca a mi boca
y sabrás lo que es un beso!

Federico Barreto


Acerca de la foto: 
El día que la 2ª Guerra Mundial terminó, los neoyorquinos tomaron la plaza de Times Square en Manhattan. Un joven con un traje oscuro de marinero, en concreto, se había dedicado a agarrar y besar a todas las muchachas que pasaban por delante – chicas jóvenes y mujeres mayores por igual. El fotógrafo germano-americano de la revista LIFE Alfred Eisenstaedt estaba por allí con su Leica, siguiendo las andanzas de este extraño dandi.

12 de febrero de 2013

Parásitos. Cómo los oportunistas digitales están destruyendo el negocio de la cultura



Saludado por The New York Times como el libro “que debería cambiar el debate sobre el futuro de la cultura”, Parásitos, de Robert Levine -publica Ariel la semana próxima-, es un fulgurante manifiesto que alerta sobre el daño que el discurso de la cultura gratis causa a la industria. A continuación ofrecemos toda la información sobre el libro, invitamos a polemizar a Enrique Dans, Arcadi Espada, Amador Fernández-Savater y Alberto Olmos, y presentamos en exclusiva la reseña del NYT.


La utopía digital de una información y una cultura libres, gratuitas e inmediatamente accesibles para todos, sufre, tras años de reinado, los primeros cuestionamientos de rigor. Hasta ahora, los críticos de la llamada cultura libre señalaban a la piratería, a la desaparición de industrias enteras y al derecho de los creadores a vivir de su trabajo. Pero su discurso no era ni tan sistemático ni tan popular ni, por supuesto, tan militante como el de quienes defendían en las redes que las ideas no deben tener dueño y que la propiedad intelectual no merece tal nombre.

El gurú informático Jaron Lanier disparó la primera salva en Contra el rebaño digital (Debate, 2011), aplicado a la demolición del mito de la red como mente colectiva y a la denuncia de esa paradójica pendiente por la que fluyen ríos de dinero a la publicidad al tiempo que se agostan la música, el arte o el periodismo. Pero la más completa argumentación en favor de la propiedad de las ideas, investida con las belicosos ropajes del manifiesto innegociable, la ha firmado el periodista estadounidense Robert Levine. ¿Su título? Parásitos. Cómo los oportunistas digitales están destruyendo el negocio de la cultura (Ariel, 2013). El libro ha roto las costuras del debate en EE.UU. Levine no sólo practica la disección genealógica de la cultura de lo gratis que se ha enseñoreado en internet en la última década sino que desnuda los intereses de los grandes gigantes digitales, paladines nada desinteresados de la libre circulación de las ideas. Google, Apple y otros capitanes de Silicon Valley habrían ejercido todo su poder para devaluar los derechos de autor.

“¿Cómo puede una empresa competir con un rival que ofrece sus productos pero no corre con ninguno de los gastos? Parasitar se ha convertido en un camino a la riqueza”. El cuadro que dibuja Levine a partir de aquí es puntilloso, enumerativo y desacralizador. El autor advierte que no es ningún ludita y que sabe que es una tontería afirmar que prestar un DVD a un amigo sea una falta moral, pero le parece aún más ridículo “sugerir que existe un derecho inalienable a ver Iron Man 2.

Mientras las empresas tradicionales de contenidos veían desplomarse su valor, nuevos negocios florecían. La mítica NBC, famosa por series como Miami Vice, Cheers, Friends o Heroes; el grupo Emi, propietario de las grabaciones clásicas de los Beatles o Frank Sinatra; El Washington Post, referencia del periodismo norteamericano que alumbró el Watergate... Todas sufrían recortes y despidos generalizados y tentaban la quiebra. Mucho mejor les iban las cosas a The Pirate Bay, al iTunes de Apple o al Huffington Post.

Sin cambios desde Napster

El parásito infectó en primer lugar, explica Levine, a la industria musical. Cuando Napster abrió en 1999 la veda al intercambio de archivos musicales podía pensarse en la transitoriedad de una situación que, a su debido tiempo, beneficaría el contacto directo entre los músicos y unos fans encantados de pagar por su trabajo. Diez años más tarde, apenas ha cambiado nada. Star-ups, como Goveshark y Hotfile, siguen permitiendo el intercambio ilegal de contenidos y logran con ello beneficios. Y, se pregunta Levine: “quién quiere poner en marcha un negocio de música legítimo cuando es más fácil iniciar uno ilegal?”. iTunes, el único negocio que ha ganado dinero vendiendo música legal en la Red, habría propiciado a cambio, en el paso del álbum al single, una ruinosa desvalorización de la música, simple gancho de su verdadero negocio: la venta de carísimos gadgets.

Paradigma de la bondad al facilitar unas posibilidades insospechadas de aceso al conocimiento (su oficioso lema es “Don't be evil”, “No hagas el mal”), Google es para Levine uno de los grandes villanos de esta historia. No sólo es que en su YouTube corran series, filmes y otros contenidos protegidos al amparo de una ley de EE.UU. que le exime de problemas legales responsabilizando sólo a los usuarios que suben los contenidos. Es que el buscador en cuanto tal abre a sus usuarios una jugosísima oferta de contenidos de terceros. Google se erigió además en el primer mecenas de la cultura libre. Según se relata en el libro, en 2006 donó dos millones de dólares al Stanford Center for internet and Society y entre 2008 y 2009 otros dos millones a Creative Commons. Y es que “los derechos de autor pueden cruzarse en el camino de Google hacia su objetivo: ‘organizar la información mundial y hacerla universalmente acesible y útil', ya que permite a los creadores limitar el acceso a su trabajo, aunque sea por el simple hecho de cobrarlo”.

Tras arrancar con el caso paradigmático de la industria musical y orear las vergüenzas de Google, Levine dirige por orden su proclama a periódicos, series televisivas, libros y películas. Todos ellos entre la espada y la pared de una feroz disyuntiva: poner sus contenidos “disponibles online, en cualquier momento, en cualquier formato, sin coste adicional, lo que podría no ser un gran negocio”, o idear una manera de cobrarlos a su precio.


Cantos de sirena

La prensa vale como perfecto ejemplo de las indecisiones y sufrimientos que ocasionan los cantos de sirena. The Guardian, el segundo medio en inglés más leído de la red, el primero que se rindió a sus encantos y, además, uno de los que siguen resistiéndose a cobrar sus contenidos digitales, pierde 100.000 libras al día. En EE.UU., escribe Levine, los periódicos, que publican el 99% de las noticias enlazadas en blogs, nunca han sido más populares ni menos rentables. Su hiperactividad online no genera ingresos. Parásitos recuerda que los diarios no vivían tanto de vender noticias como de segmentar audiencias para sus anunciantes. La publicidad se pagaba bien en papel donde el espacio era limitado pero no en la red, donde es ilimitado. Así, “lo más estúpido que podían hacer los periódicos era convencer a sus lectores de que abandonasen la edición impresa en favor de la online”. La solución para este dramático brete pasaría por cobrar por la información en todos sus formatos. 
  La prensa peligra pero también el cine o Mad Men, dice Levine. La aclamada serie, y ya de paso, la televisión au complet, podrían reventar en cuanto las descargas y los streamings, ilegales o no, ojo, hallen un atajo del ordenador a la tele, esto es, en cuanto los televisores acaben todos por conectarse a la red. Repite Levine: “La mayoría de la publicidad online vale sólo una fracción de su equivalente offline”. Algunos pagarán por Netflix pero nunca los suficientes mientras la alternativa ilegal siga a sólo un click. Concluye Levine: “En 2010, los ejecutivos de la tecnología empezaron a decir que cualquiera que quisiera limitar la piratería estaba tratando de ‘romper internet'. Pero la verdad es que ya se está rompiendo. Ahora, y tal vez no por mucho tiempo, tenemos la oportunidad de arreglarlo”.

7 de febrero de 2013

La tía Julia y el escribidor Fragmento



"Era un ser pequeñito y menudo, en el límite mismo del hombre de baja estatura y el enano, con una nariz grande y unos ojos extraordinariamente vivos, en los que bullía algo excesivo. Vestía de negro, un terno que se advertía muy usado, y su camisa y su corbatita de lazo tenían máculas, pero, al mismo tiempo, en su manera de llevar esas prendas había algo en él de atildado y de compuesto, de rígido, como en esos caballeros de las viejas fotografías que parecen presos en sus levitas almidonadas, en sus chisteras tan justas. Podría tener cualquier edad entre treinta y cincuenta años, y lucía una aceitosa cabellera negra que le llegaba hasta los hombros. Su postura, sus movimientos, su expresión parecían el desmentido mismo de lo espontáneo y natural, hacían pensar inmediatamente en el muñeco articulado, en los hilos del títere. (...) Parecía que en esa voz no solo desfilara cada letra, sin quedar mutilada ni una sola, sino también las partículas y los átomos de cada una, los sonidos del sonido.
Al instante, con un movimiento veloz y automático, el hombrecillo estiró uno de sus bracitos, dio unos pasos hacia mí, me ofreció una manita de niño, y con su preciosa voz de tenor, haciendo una nueva genuflexión cortesana, se presentó:

-Un amigo: Pedro Camacho, boliviano y artista.

Pedro Camacho, encargado de todos los teleteatros de la Radio Central, sí que se tomaba su trabajo en serio. Siempre hablaba de su escritura como "el arte". Era un hombre de pasiones, de amor u odio. Una de sus características salientes era la aversión a determinado pueblo latinoamericano:
"Su odio a los argentinos en general, y a los actores y actrices argentinos en particular, parecía desinteresado."
Otra, la costumbre de tomar té de yerbaluisa y menta. Y otra, la seriedad con que preparaba sus historias. Camacho se había comprado un mapa de Lima para poder situar en concreto los escenarios de sus obras. Precisaba clasificar cada barrio por sus componentes más prototípicos, para decir con mayor representatividad y economía las cualidades de cada personaje:
"No me interesa toda la gente que compone cada barrio, sino la más llamativa, la que da a cada sitio su perfume y su color. Si un personaje es ginecólogo debe vivir donde le corresponde y lo mismo si es sargento de la policía.

(...) Me sometió a un interrogatorio prolijo y divertido (para mí, pues él mantenía su seriedad funeral) sobre la topografía humana de la ciudad y advertí que las cosas que le interesaban más se referían a los extremos: millonarios y mendigos, blancos y negros, santos y criminales. Según mis respuestas, añadía, cambiaba o suprimía iniciales en el plano con un gesto veloz y sin vacilar un segundo, lo que me hizo pensar que había inventado y usaba ese sistema de catalogación hacía tiempo. ¿Por qué había marcado solo Miraflores, San Isidro, la Victoria y el Callao?

-Porque, indudablemente, serán los escenarios principales -dijo, paseando sus ojos saltones con sufi
ciencia napoleónica sobre los cuatro distritos-. Soy hombre que odia las medias tintas, el agua turbia, el café flojo. Me gustan el sí o el no, los hombres masculinos y las mujeres femeninas, la noche o el día. En mis obras hay aristócratas o plebe, prostitutas o madonas. La mesocracia no me inspira y tampoco a mi público."

2 de febrero de 2013

Tomas Tranströmer Palabras, pero no lenguaje

Las de tous ceux qui viennent avec des mots,
des mots, mais pas de langage,
je partis pour l’île recouverte de neige.
L’indomptable n’a pas de mots.
Ses pages blanches s’étalent dans tous les sens !
Je tombe sur les traces de pattes d’un cerf dans la neige.
Pas des mots mais un langage.
Tomas Tranströmer (né en 1931)
Baltiques, traduit du suédois par Jacques Outin. – Gallimard (Poésie).

 
Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje
parto hacia la isla cubierta de nieve. Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.


(Tomas Tranströmer)

DESDE LA MONTAÑA Tomas Tranströmer


DESDE LA MONTAÑA Tomas Tranströmer

Estoy en la montaña y veo la ensenada.
Sobre el área estival, reposan los veleros.
"Somos sonámbulos. Lunas vagabundas."
Eso dicen las velas blancas.

"Nos deslizaremos por una casa dormida.
Abriremos las puertas lentamente
Nos asomamos a la libertad."
Eso dicen las velas blancas.

Un día vi navegar los deseos del mundo.
Todos el mismo rumbo: una misma flota.
"Ahora estamos dispersos. Séquito de nadie."
Eso dicen las velas blancas.

(Traducido del sueco por Roberto Mascaró).

DE LA MONTAGNE Tomas Tranströmer

Je suis sur la montagne et contemple la baie.
Les bateaux reposent à la surface de l’été.
« Nous sommes des somnambules. Des lunes à la dérive. »
Voilà ce que les voiles blanches me disent.

« Nous errons dans une maison assoupie.
Nous poussons doucement les portes.
Nous nous appuyons à la liberté. »
Voilà ce que les voiles blanches me disent.

J’ai vu un jour les volontés du monde s’en aller.
Elles suivaient le même cours ― une seule flotte.
« Nous sommes dispersées maintenant. Compagnes de personne. »
Voilà ce que les voiles blanches me disent.


 Traduction de Jacques Outin.

31 de enero de 2013

Poemas Tomas Tranströmer




  De marzo del ’79, Los cuatro temperamentos y Solsticio de invierno, tres poemas de Tomas Tranströmer publicados en la antología El cielo a medio hacer. (2010, Nórdica Libros, Traducción de  Roberto Mascaró).

DE MARZO DEL 79’ (1983)


Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje

parto hacia la isla cubierta de nieve.

Lo salvaje no tiene palabras.

¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!

Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.

Lenguaje, pero no palabras.



LOS CUATRO TEMPERAMENTOS (1958)

Registrando, el ojo transforma los rayos solares en bastones policiales.
Y de noche: la bulla de una fiesta en el piso de abajo
sube como flores irreales a través del suelo.
Salgo a la llanura. Oscuridad. El vagón parece no moverse.
Un anti-pájaro graznaba a la ausencia de estrellas.
Arriba el sol albino, lanzando oscuras marejadas.
*
Un hombre como un árbol erguido con hojas crujientes
y un rayo en guardia vio al sol con hedor de bestia
que buscaba entre alas crepitantes sobre la isla de acantilados
del mundo, avanzando tras banderas de espuma por la noche
y el día, con blancos pájaros lacustres y ruidosos
en cubierta, y todos con pasaje hacia el Caos.
*
Basta con cerrar los ojos para oír claramente
el pequeño domingo de las gaviotas sobre la comarca interminable
[del mar.
Una guitarra comienza a abotonar el arbusto y la nube avanza
lentamente, como el trineo verde de la primavera tardía
—con la luz amarrada que relincha—
llega resbalando sobre el hielo.
*
Desperté con los tacones de la amiga golpeteando en el sueño
y, afuera, dos montones de nieve, como olvidados guantes del invierno,
mientras octavillas del sol se desplomaban sobre la ciudad.
El camino nunca tiene fin. El horizonte se apura hacia adelante.
Los pájaros sacuden el árbol. El polvo se marea en torno a las ruedas.
¡Todas las rodantes ruedas que contradicen la muerte!

SOLSTICIO DE INVIERNO (1996)

Mi ropa irradia
un resplandor azul.
Solsticio de invierno.
Tintineantes panderetas de hielo.
Cierro los ojos.
Hay un mundo sordo,
hay una grieta
por la que los muertos
traspasan la frontera.

(Tomas Tranströmer)

23 de enero de 2013

Matar a un elefante y otros escritos George Orwell





No creo que la personalidad y la literatura de George Orwell necesiten de presentación alguna. El volumen que se reseña aquí es una miscelánea de diferentes piezas, ninguna de ficción, y creo que contiene el mejor Orwell, el político y el testimonial. Orwell es uno de esos autores un poco inclasificables que molesta a los ortodoxos de todos lados y al que, en ocasiones, reivindican supuestos heterodoxos que no lo son tanto. 

Sus novelas, como 1984 o Rebelión en la granja, han sido muy publicitadas por diversas razones, incluso por personas cuyas ideas, si uno lee con detenimiento a Orwell, le hubieran provocado picores. Orwell bebe en esas novelas en la tradición satírica inglesa, en Swift, sobre todo, pero también en sus experiencias en la guerra civil española y en la Segunda Guerra Mundial. Creo que lo que Orwell mostrarnos es la manera en que la “guerra total” transforma la conducta humana y la conduce hasta la animalidad. Eso es lo que Orwell llama “totalitarismo”, independientemente del régimen que lo practique. 

 Aun cuando 1984 o Rebelión en la granja han sido identificadas como sátiras sobre el comunismo –o sobre sus excesos-, Orwell no renunció jamás a las ideas que le habían hecho viajar a España, de forma independiente, para luchar en el POUM. “Mis sentimientos son sin duda alguna de izquierdas”, escribirá él mucho más tarde. Y a pesar de sus dudas, motivadas sobre todo por lo que vio y el desaliento que le causó la desorganización de las milicias y el estado en que se encontraba la zona gubernamental, siguió sin renunciar a sus ideales. 

 Orwell, al contrario que muchos de los intelectuales que vinieron a España a hacer “turismo revolucionario”, tampoco se hacía demasiadas ilusiones sobre la pureza liberadora de la violencia; quizás por eso fue también capaz de transmitir humanidad en lo que escribía, salvándose del panfleto y, como dice Andrés Trapiello, mirando las cosas de frente “porque su mirada no estaba dispuesta a enajenarse ni cautivarse con la ortodoxia de la realidad” (Las armas y las letras). Es famosa la anécdota que cuenta aquí sobre su negativa a disparar a un soldado del bando nacional que atravesaba el campo con los pantalones bajados, después de aliviarse, porque, según Orwell, “un hombre con los pantalones bajados no es un fascista”. 

El volumen se inicia con dos relatos autobiográficos de Orwell, el que da título al libro y Marrakech, escritos respectivamente en 1936 y 1939. Son esbozos breves, precisos, de una prosa limpia y sincera, en los que el autor reflexiona sobre la abominación del colonialismo (él mismo fue policía en Birmania). También cuenta el volumen con cuatro reseñas de libros publicados en la época, "Los últimos días de Madrid", de Casado; "Camino de servidumbre", de von Hayek; "El espejo del pasado", de Zilliacus; y finalmente "Su mejor hora", de Churchill. Contiene también un fantástico ensayo sobre La política y la lengua inglesa, en el que denuncia con gran ironía los excesos lingüísticos del periodismo. Como indica Arcadi Espada en el prólogo, dice mucho sobre el estado del periodismo en España el que este texto haya estado inédito en castellano durante la friolera de medio siglo. 

 Finalmente, y lo que constituye el cuerpo central del volumen, que son los Diarios de guerra (1940-1942), los Recuerdos de la guerra civil española (1942) y una selección de los artículos que Orwell escribió para Tribune entre diciembre de 1943 y febrero de 1945 en una columna titulada “A mi antojo”, en la que el autor se despacha a su gusto contra muchos de los tópicos que en aquel momento se están manejando. En esta parte (pág. 242) Orwell escribe una de las reflexiones más alucinantes que he leído nunca. Respondiendo a Vera Brittain, que se lamenta de las atrocidades de los bombardeos sobre Alemania y la “deshumanización” de la guerra, Orwell escribe (19 de mayo de 1944): 

“En esta fase de la historia, la guerra no es evitable. Como ha de suceder, a mí no me parece mala cosa que hayan de perecer otros ciudadanos además de los hombres jóvenes. En 1937 escribí esto: ‘A veces me consuelo al pensar que el avión ha empezado a alterar las condiciones mismas de la guerra. Tal vez, cuando sobrevenga la próxima gran guerra, veamos algo que carece de precedentes en la historia: un patriotero con un balazo en el pecho’. Aún no lo hemos visto (ta vez sea una contradicción en los términos), pero lo cierto es que el padecimiento de esta guerra se ha repartido de una manera más igualitaria que el de la última. la inmunidad de la población civil, una de las cosas que ha hecho posible la guerra, ha volado hecha añicos. Al contrario que miss Brittain, yo no lo deploro. No entiendo que una guerra se “humanice” cuando se confina a la matanza de los jóvenes, ni que se haga “barbarie” cuando también son los ancianos los que mueren”. 

En resumen, una obra sin desperdicio. Quien quiera asomarse al ambiente en las calles de Londres durante las tristes jornadas de Dunkerque, el Blitz y los meses oscuros de 1940-1941, en los que Gran Bretaña peleó sola, puede leer este inteligente y humano registro quaquíe Orwell nos dejó. No falta nada: las especulaciones, los rumores, las dudas, los refugios, los bombardeos, los efectos de la propaganda, la Home Guard y sus trincheras en Lords (el sancta sanctórum del criquet), Churchill, Halifax, y cien mil cosas más. Sin costumbrismo y sin cinismo, con una capacidad de observación digna del Swift del "Diario del año de la peste". También una extraña constatación: mientras las cosas ocurren, pocos saben lo que sucede realmente y cada uno vive su guerra. Luego llega la versión oficial y hay que creérsela.

 Para leer la historia "Matar a un elefante" hacer click aquí

15 de enero de 2013

Descubrimiento de la lectura



Mis hermanas mayores, cuando yo era pequeño, me llevaron a la biblioteca, y de ese modo transformaron mi vida. Al cabo de un tiempo encontré allí mi propio camino, y nací dos veces.


Harold Bloom

8 de enero de 2013

Historias de Jaén El Lagarto de Jaén

Leyendas


La leyenda del lagarto de la Magdalena está muy arraigada en Jaén, hasta el punto de convertirse en uno de los símbolos de la ciudad. Uno de los diez tesoros que conforman el Patrimonio Cultural Inmaterial de España.


El pastor y interpretación histórica de la leyenda


La influencia de la leyenda del lagarto de la Malena (o Magdalena)  o simplemente lagarto de Jaén, se refleja en las festividades, cabalgatas y festivales musicales ("Lagarto Rock"). En la cultura jiennense se dice que la propia estructura de la capital del Santo Reino, "enroscada en torno al cerro de Santa Catalina", recuerda a la fisonomía del legendario lagarto o dragón.

La leyenda


La primera referencia escrita del mito data de 1628. En una cueva junto a la fuente de la Magdalena apareció un lagarto de gigantescas dimensiones. El reptil devoraba a los que iban a por agua al manantial y provocó el terror entre los jiennenses. Esta primera parte de la leyenda se diversifica en tres versiones diferentes sobre la muerte del lagarto:
  • El pastor y la piel de oveja. El hombre, cansado de que el lagarto se comiera su ganado, tuvo una idea para acabar con el lagarto. Cogió a una de sus ovejas y la mató, sacándole parte de la carne y rellenándola con pólvora. El reptil, al oler la sangre del cordero, lo devoró y murió al ser abrasado por dentro.

  • El preso y los panes. Un preso condenado a muerte solicitó que le indultaran, a cambio de matar al lagarto. Dado el pánico de los vecinos ante el monstruo se le concedió la oportunidad de intentarlo. Para ello, pidió un caballo, unos panes calientes, un saco de pólvora y una piel de cordero. Al caer la noche, el preso se dirigió a la cueva y fue dejando una hilera de panes. El animal se despertó y se los fue comiendo tras el hombre, que no paraba de lanzar panes mientras huía a caballo. Al llegar a la plaza de San Ildefonso, en lugar de un pan le lanzó el saco de pólvora envuelto en la piel del cordero,encendió la mecha y  el animal devoró el cordero e, instantáneamente, el lagarto explotó. pegando el horrible animal un reventón como jamás se hubiera escuchado antes en la ciudad.
 Según expertos en la leyenda como, Alfredo Cazabán y Juan Eslava Galán, esta versión es la más realista de las tres, puesto que en la Iglesia de San Ildefonso durante mucho tiempo se expuso una piel de reptil, seguramente de un caimán, sobre la que más tarde se pintó un retrato.

  • El caballero y los espejos. Los jiennenses acudieron a un guerrero, el cual llegó con una armadura de espejos; al acercarse al animal, los rayos solares reflejados en los cristales cegaron al lagarto. El caballero aprovechó ese momento para acabar con el lagarto. Esta versión recuerda a la leyenda del dragón del Patriarca, y es la menos arraigada en Jaén.

Interpretación histórica de la leyenda


Se mantiene la creencia de que la leyenda podría tener cierta base histórica real, siempre sin perder de vista la tradición popular y lo inverosímil que supone la fundamentación de la propia leyenda.


Se dice que en uno de los viajes de Cristóbal Colón a América, viajaba un jiennense como carpintero de una de las carabelas. Al llegar al Nuevo Mundo, le sorprendió un lagarto algo más grande que los que conocía del viejo continente, por lo que decidió llevárselo.

Al llegar a Jaén, el animal comenzó a aumentar su tamaño de manera alarmante y el carpintero no paraba de buscarle comida para mantenerlo saciado. El hombre desconocía que el reptil que se trajo de América era, realmente, una cría de caimán.

A medida que pasaba el tiempo el animal necesitaba cada vez más carne, por lo que el hombre decidió soltarlo a su suerte, provocando el ya conocido pánico entre los vecinos de Jaén.


Esta versión concuerda con la piel de caimán expuesta en la Iglesia de San Ildelfonso, aunque sigue resultando bastante "fantástico" el halo misterioso que envuelve a la leyenda y su posible fundamentación histórica.

Eslava Galán observa que muchos manantiales están dedicados a la Magdalena tanto en la Península Ibérica como en el sur de Francia, región donde, según una de las leyendas del grial, desembarcaron en el siglo I María Magdalena y José de Arimatea.

Los paralelismos con Jaén abundan, y alcanzan su máximo exponente en la localidad francesa de Rennes-le-Château, núcleo moderno de Rennes-les-Bains, que cuenta también con manantial y una iglesia de la Magdalena y cuyo nombre de origen celta podría significar "serpiente corredora"

Emblema de la identidad jiennense


La repercusión y el arraigo de "La leyenda del Lagarto de la Magdalena de Jaén" traspasó las fronteras de la ciudad del Santo Reino hasta el punto de convertirse en uno de los diez tesoros que conforman el Patrimonio Cultural Inmaterial de España, junto con el Carnaval de Cádiz, la Semana Grande de Bilbao, etc. Tras dicha designación, el 2 de julio pasó a ser el día de conmemoración de la leyenda del lagarto de la Malena.

La identificación de la figura del dragón o lagarto en la capital también se extiende a elementos tales como el escudo de la Catedral de Jaén, en el que aparece sometido a los pies de la Virgen y sobre un recinto amurallado que simboliza la ciudad.


El propio equipo de fútbol de la capital jiennense, el Real Jaén CF lleva "un lagarto" en sus camisetas, como representación de la leyenda y también es, sobradamente, conocida la denominación de los jiennenses como "lagartos". Hasta en las propias expresiones de la jerga jiennense aparece frecuentemente "reventar como el lagarto de Jaén".

La interacción del mito con la naturaleza y su historia así como la enorme influencia y legado a las comunidades y los grupos, el sentimiento de identidad y de continuidad histórica y popular, convierten a la Leyenda del Lagarto de Jaén en uno de los estandartes de la cultura y la personalidad de los jiennenses.



Bibliografía:   La leyenda del Lagarto de la Malena y los mitos del dragónJuan Eslava Galán1981


5 de enero de 2013

Historias de Jaén Taberna el Gorrión

 
 
La taberna “El Gorrión” y su jamón
No hace mucho tiempo recibí un correo de mi buen amigo Miguel Villar, el cual me mandó, al parecer, la verdadera historia del famoso jamón de la no menos afamada taberna “El Gorrión” de la ciudad de Jaén. A continuación paso a relataros aquellas letras recibidas:


A modo de testamento privado y para conocimiento de quien en un futuro pueda leerlo es mi deseo dejar escrito en este papel, que después meteré en una botella de las que tengo en la bodega, como mensaje de un náufrago que lanzó al mar del porvenir, la verdadera historia de un jamón que, hace ya años, decidí indultar y transmitir a quienes me sucedan en esta taberna.


     Corría el año mil novecientos dieciocho y en los días en que se acabó la Gran Guerra, vinieron a mi casa unos extranjeros acompañados por un buen amigo mío. Me  los presentó y me pidió que los atendiera en un lugar discreto. Los bajé a la bodega. Entre ellos, venía una hermosa mujer que, nada más verme, me miró a los ojos de una manera que me hizo temblar. Era rubia, no muy alta, pero esbelta como un junco y elegante como la torre de las campanas. Sus inmensos ojos azules me calaron hasta donde ya no sabes distinguir si eres tú o el vacío. Se me secó la garganta y tuve que esforzarme para no salirme de mi sitio. Debió de darse cuenta de mi situación y sonriendo como una diosa, bajó los ojos y me liberó para que pudiera servirles lo que me habían encargado. Pasaron casi dos horas charlando a media voz y, en una de las ocasiones en que bajé a servir, con una cara de ángel que llenaba el corazón de agua fresca, se dirigió a mí para decirme en un entrecortado y  gracioso chapurreado de español, mientras se señalaba una mancha sobre el precioso pecho derecho, que “la pata de cerdo” colgada en el techo le había dejado caer una gota de grasa y le había manchado el vestido. No supe cómo reaccionar; miré a mi amigo, quien, con un gesto, me indicó que no me preocupara, y le ofrecí si quería subir a la casa a quitarse la mancha. No me entendió y, cuando uno de sus compañeros se lo tradujo, sonrió, se levantó de la silla y, mirándome a los ojos de una manera que me volví a quedar sin resuello,  - ¡Vamos!,-  me dijo, mientras echaba a andar hacia la escalera.
      Subí tras ella aspirando el encantador perfume que exhalaba y recreándome, sin poder remediarlo, en aquella preciosa silueta que se cimbreaba ante mis ojos.
      La guié hasta la casa, entró sin remilgos y se sentó donde le indiqué. Busqué el quitamanchas y el cepillo de la ropa. Me acerqué a ella y se lo ofrecí. Ella, sin levantarse de la silla, me indicó que lo aplicara yo sobre la mancha, elevando su pecho hacia mí. Al verme un poco cortado, -¡Ánimo, hombre!,-  me dijo, en tanto que sonreía con aquella sonrisa divina que se me colaba hasta los últimos rincones de mi cuerpo.
      Mojé la toallita con el quitamanchas. Suavemente, comencé a frotar el tejido manchado, bajo el cual me pareció sentir el latido de aquel pecho; notaba su acompasada respiración y la tersa blandura del seno que se erguía desafiante. Le eché a la mancha un poco de talco para que se secara para cepillar los polvos. Sonrió, se levantó y, antes de salirse hacia las escaleras, se acercó a mí, alargó sus manos hasta mi cuello y, con su cara junto a la mía, atravesando mis ojos con los suyos, me dijo:
      - Eres muy  guapo -  y me besó en los labios.
      Cuando me di cuenta de donde estaba, ella ya se había bajado con sus amigos a la bodega. Descendí hasta allí, dejé el cepillo a mi amigo para cuando se secara la mancha y lancé al jamón que la había manchado la mirada más agradecida que nunca nadie pudiera pensar.
      Algunos días después de aquello, mi amigo me dijo que aquella preciosidad de mujer era una princesa rusa y que pasó por Jaén, camino de Cádiz, desde donde se marchaba a los Estados Unidos.
       Como podrá suponer quien esto lea, aquel mismo día decidí indultarlo.

La historia me la contaron de manera muy similar cuando visité la taberna "El Gorrión". Es la historia de un jamón indultado por amor, aun se encuentra este Jamón en la taberna. La mas antigua de Jaén.


4 de enero de 2013

El tigre William Blake:

William Blake

GABRIEL HERMIDAS

El tigre

Tigre, tigre, que te enciendes en luz 
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

28 de diciembre de 2012

A las vírgenes, para que aprovechen el tiempo


John William Waterhouse

To the virgins, to make much of time

Gather ye rosebuds while ye may,
Old Time is still a-flying:
And this same flower that smiles today
Tomorrow will be dying.

The glorious lamp of heaven, the Sun,
The higher he's a-getting
The sooner will his race be run,
And nearer he's to setting.

That age is best which is the first,
When youth and blood are warmer;
[But being spent, the worse, and worst
Times, still succeed the former.

Then be not coy, but use your time;
And while ye may, go marry:
For having lost but once your prime,
You may forever tarry.




A las vírgenes, para que aprovechen el tiempo

Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.
La gloriosa lámpara celeste, el sol,
cuanto más alto ascienda
antes llegará a su camino
y más cerca estará del ocaso.
Los primeros años son los mejores,
cuando la juventud y la sangre están más calientes;
pero consumidas, la peor, y peores tiempos
siempre suceden a los anteriores.
Así que no seáis tímidas, aprovechad el tiempo
y mientras podáis, casaos:
pues una vez que hayáis pasado la flor de la vida
puede que esperéis para siempre

Robert Herrick (1591-1674)




13 de diciembre de 2012

El remordimiento Jorge Luis Borges



EL REMORDIMIENTO
 


He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.


Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz.

Cumplida no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
Jorge Luis Borges.
La moneda de hierro 1976

4 de diciembre de 2012

El arte de la guerra Sun Tzu (extractos)

Curiosa foto


 La principal regla de: El arte de la guerra, es no tener que recurrir a la guerra


El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar.

Que la velocidad sea la del viento, y el ser compacto como lo es un bosque.

Luchar con otros cara a cara para conseguir ventajas es lo más arduo del mundo.

Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla.

Si no puedes ser fuerte, y sin embargo no puedes ser débil, eso resultará en tu derrota.

El general abarca las virtudes de sabiduría, sinceridad, humanidad, coraje y el ser estricto.

Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso.

Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.

Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa.

Cualquiera que tenga forma puede ser definido, y cualquiera que pueda ser definido puede ser vencido.

24 de noviembre de 2012

Lin Yutang



 "El hombre superior ama su alma; el hombre inferior ama su propiedad"

"Un placer como el de una conversación perfecta es necesariamente raro, porque los sabios rara vez saben hablar y los que hablan rara vez que son sabios"

Lin Yutang

23 de noviembre de 2012

John Donne (1572-1631)

 Solucione mi problema por el momento y vuelvo por ahora


 


 John Donne (1572-1631) estudió derecho en Oxford y en Cambridge, y siendo muy joven viajó por Italia y España. Proveniente de una familia archicatólica en tiempos de persecuciones, Donne se convirtió al anglicanismo para poder continuar con su ambiciosa carrera cortesana. Enrolado como soldado al servicio del Conde Essex, participó en las expediciones contra Cádiz y las Azores. Poco después de su conversión de conveniencia, hacia 1601, contrae matrimonio, sin haber obtenido el consentimiento paterno, con Ann More,  joven de 17 años, bien situada socialmente. Tras el ostracismo provocado por el escándalo social de su matrimonio, se ve alejado de la corte londinense y obligado a ganarse la vida como simple abogado. Poco a poco, va granjeándose el favor de la corte, se arrima a protectores como el terrateniente Sir Henry Goodyer, y tiene amoríos con la condesa de Bedford, intima amiga de la esposa del rey Jacobo, y a la que dedicó alguno de sus poemas. El cariz laudatorio que tomaron muchos de sus composiciones con el fin de encontrar valedores para su carrera cortesana, le llevó a escribir elegías de ocasión, género en el que se hizo célebre, especialmente por las elegías dedicadas a la hija, muerta prematuramente, de Sir Robert Drury. Fueron años éstos en los que recorrió el continente europeo formando parte del séquito de Sir Robert, antes de lograr instalarse en su añorada Londres. Ante la insistencia de la corte por hacerle ingresar en la carrera eclesiástica, única vía ya que le quedaba para  seguir medrando, el 23 de enero de 1615 se ordena sacerdote anglicano en la catedral de San Pablo. A partir del nombramiento de capellán real por parte del rey Jacobo, Donne sienta la cabeza y trueca sus poemas amorosos por otros de índole religiosa, volcándose con especial energía en la oratoria sagrada, que pone a prueba desde el púlpito. Pronto se gana fama como orador barroco y efectista hasta el punto de que su fama más temprana va ligada más a esta faceta que a su original poesía amorosa y metafísica.  Su célebre meditación XVII ”¿Por quien doblan las campanas?”, escrita con motivo de una epidemia de peste que asolaba Londres, y que a punto estuvo de acabar con la vida del poeta,  fue utilizada por Hemingway en ¿Por quien doblan las campañas?, como  sugerente título para una de sus novelas, mientras que los ecologistas la han utilizado como una”cita aldabón” para golpear las conciencias: ”Nadie es una isla, completo en si mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad. Por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”. Convertido ya en teólogo oficial de la corte, acaparador de dignidades eclesiásticas, y tan temido como admirado por su inflamada y barroca oratoria -T. S. Eliot le llegará a definir como “hechicero de una orgía de emociones”-, en 1621 es nombrado Deán de San Pablo.  Enfermedades y tribulaciones hacen que dedique sus últimos años a centrarse en temas como Dios, la muerte, el pecado y las vanidades humanas. Su último sermón -se dice que con lágrimas en los ojos, voz cavernosa y cara macilenta-, lo pronunció ante la corte en el invierno de 1631. Su poesía, para su tiempo incomprendida, resulta ahora paradójicamente contemporánea y de gran estima por los poetas modernos. El doctor Johnson consagró el desdeñoso término de “poeta metafísico” por adscribirse a una poesía a la que reprochaba unir conceptos difícilmente emparejables. Estas contradictorias ideas metafísicas que salpican profusamente sus poemas, son concretadas por una experiencia personal que logra dar materia a la palabra lírica. Despreciando la fluidez musical de sus antecesores renacentistas -Spenser y Sydney-, logra dar a sus versos una expresión directa y casi coloquial, con encabalgamientos y rupturas rítmicas que convierten sus poemas en dramáticos diálogos apasionados. Pese a que su poesía puede  parecernos un tanto oscura y desmañada, casi sin desbastar, su espontaneidad y sus imágenes insólitas hacen que su voz alcance un tono que hoy nos resulta sugerente.

6 de noviembre de 2012

Letra de una cancion


 repetí la letra por si alguien no la había leído, pero el blog sique suspendido.


Duele no tenerte cerca,
duele no escuchar tu voz,
duele respirar tu ausencia
pero duele mas decirte adiós.



Duele como muerte lenta,
la memoria de los dos,
la sangre ardía por mis venas,
pero hoy se seca sin tu amor

Miseria vivir rodeado de la melancolía
ven espera de ti de ti de ti y nadie mas
si me llamas voy a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós

Duele no tenerte cerca,
duele no escuchar tu voz,
duele respirar tu ausencia
pero duele mas decirte adiós.

Duele como muerte lenta,
la memoria de los dos,
la sangre ardía por mis venas,
pero hoy se seca sin tu amor
miseria vivir rodeado de la melancolía
ven espera de ti de ti de ti y nadie mas
si me llamas voy a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós
a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós

2 de noviembre de 2012

Adiós, Fue un gusto, Haber compartido este blog. pero tengo que resolver asuntos pendientes, y mientras no los solucione no podré seguir con esto. Necesito pensar y entonces solo entonces podre continuar Todas las decisiones tienen consecuencias. Para tomar una decisión, cualquiera que sea su naturaleza, es necesario conocer, comprender, analizar un problema, para así poder darle solución. En algunos casos, por ser tan simples y cotidianos, este proceso se realiza de forma implícita y se soluciona muy rápidamente, pero existen otros casos en los cuales las consecuencias de una mala o buena elección pueden tener repercusiones en la vida A continuación un poema:

Duele no tenerte cerca,
duele no escuchar tu voz,
duele respirar tu ausencia
pero duele mas decirte adiós.



Duele como muerte lenta,
la memoria de los dos,
la sangre ardía por mis venas,
pero hoy se seca sin tu amor

Miseria vivir rodeado de la melancolía
ven espera de ti de ti de ti y nadie mas
si me llamas voy a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós

Duele no tenerte cerca,
duele no escuchar tu voz,
duele respirar tu ausencia
pero duele mas decirte adiós.

Duele como muerte lenta,
la memoria de los dos,
la sangre ardía por mis venas,
pero hoy se seca sin tu amor
miseria vivir rodeado de la melancolía
ven espera de ti de ti de ti y nadie mas
si me llamas voy a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós
a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós