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28 de marzo de 2013

"La tierra giró para acercarnos" Eugenio Montejo


LA TIERRA GIRÓ PARA ACERCARNOS

La tierra giró para acercarnos
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño
como fue escrito en el Simposio.

Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.

Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.

La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.

Eugenio Montejo

Un fragmento de este poema es recitado en la película "21 gramos"

19 de abril de 2012

Eugenio Montejo- DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA..

Dura menos un hombre que una vela

DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA..

Dura menos un hombre que una vela 
pero la tierra prefiere su lumbre 
para seguir el paso de los astros. 
Dura menos que un árbol, 
que una piedra, 
se anochece ante el viento más leve, 
con un soplo se apaga. 
Dura menos un pájaro, 
que un pez fuera del agua, 
casi no tiene tiempo de nacer, 
da unas vueltas al sol y se borra 
entre las sombras de las horas 
hasta que sus huesos en el polvo 
se mezclan con el viento, 
y sin embargo, cuando parte 
siempre deja la tierra más clara.

19 de mayo de 2008

Eugenio Montejo Ítaca

Eugenio Montejo
Hacia Ítaca

Hacia Ítaca...



(Caracas,19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008)

En 1998 recibió el Premio Nacional de Literatura. Uno de sus poemas es citado en la película 21 gramos, del director mexicano Alejandro González Iñárritu.


ÍTACA


para un homenaje a C. Cavafis

Por esta calle se va a Ítaca
y en su rumor de voces, pasos, sombras,
cualquier hombre es Ulises.

Grabado entre sus piedras se halla el mapa
de esa tierra añorada. Síguelo.

El pájaro que escuchas está cantando en griego;
no lo traduzcas, no va ahorrarte camino.

Aquellas nubes vienen de su mar, contémplalas;
son más puros los cielos de las islas.


Por esta calle, en cualquier auto,
hacia el norte o el sur se viaja a Ítaca.
En los ojos de los paseantes arde su fuego,
sus pasos rápidos delatan el exilio.

Aún sin moverte,como estos árboles
hoy o mañana llegarás a Ítaca.

Está escrito en la palma de tu mano
como una raya que se ahonda,
día tras día.

Aunque te duermas, despertarás en Ítaca;
la lluvia de este valle, todo lo arrastra
despacio, hasta sus puertas.

No tiene otro declive.
Ya puedes anunciarnos tu llegada, buscar hotel,
dar al olvido tu destierro.

Por esta calle no ha cruzado un hombre,
que al fin, no alcance su paisaje.

Prepara el corazón para el arribo,

Una vez en su reino, muestra tu magia.
será el reto supremo del exilio.

A ese mar no se miente. La furia de sus olas
todo lo hace naufragio. Pero no te amilanes.

Demuéstranos que siempre fuiste Ulises.

Alfabeto del mundo, 1986


Cada hombre lleva su Ítaca tatuada sobre su corazón en alguno de sus sueños. Desde su nacimiento se sabe en tránsito hacia ella.

Aun sin moverte llegarás a Ítaca: el vuelo o el viaje es una parábola cuya enseñanza secreta es la vuelta al centro y al lugar, que no está propiamente en la tierra, superficie o profundidad del planeta, sino en la terredad, destino obscuro de cada ser terrestre que atrae a cada ser a su centro y lo religa a su mundo.