Me ven ahora

22 de marzo de 2012

Odiseas Elitis




Pseudónimo de Odiseas Alepudeli de Panayioti, Premio Nacional Griego de Poesía en 1960 y Premio Nobel de Literatura en 1979, es considerado como uno de los principales representantes de la poesía griega contemporánea, junto con Solomós, Palamás, Cavafis y Seferis. Su obra más conocida es el extenso poema Axion esti, conocido en español como Dignum est (1959).



De Odiseas Elitis: ADAGIO de su libro "Orientaciones"
Ven a que disputemos juntos desde el sueño la indolente almohada que navega en la vecina luna. Cabezas sin tempestades y las dos juntas balanceantes deslizándose para llenar la playa con algas y estrellas. Porque mucho habremos vivido entre lágrimas el centelleo y amaremos la justa calma.
¡Ángeles si no son los ángeles con depravados violines para orear los espacios de una noche con eólicas luces y almas campanas! Que flautas paseen en el aire livianos deseos, levemente inclinados. Besos atormentados o besos perlas en remos acuáticos. Y más profundamente en las encendidas grosellas, poco a poco los pianos de la rubia voz, las medusas que nos mantendrán el viaje convenientemente lento. Tierras firmes con pocos, con pensados árboles.
¡Oh! ven a que juntos fundemos los sueños, ven a que juntos demos la calma. No estará ya en el solitario cielo salvo el corazón que se empapa de amargura salvo el corazón que se empapa de hechizo, no estará salvo el corazón que pertenece a nuestro propio cielo solitario.
Ven a mi hombro a soñar porque eres una mujer bella. Oh eres una mujer bella. Oh eres bella. Bella.

 EL MONOGRAMA

Es temprano todavía en este mundo, me oyes
No han sido domesticado los monstruos, me oyes
Mi sangre perdida y el aguzado, me oyes
Puñal
Que corre como carnero por los cielos
Y quiebra las ramas de las estrellas, me oyes
Soy yo, me oyes
Te amo, me oyes
Te tengo y te llevo y te visto
Con el blanco traje nupcial de Ofelia, me oyes
Dónde me dejas, adónde vas y quién, me oyes
Te toma de la mano por encima de los diluvios
Enormes lianas y lava de volcanes
Llegará el día, me oyes
En que nos entierren y miles de años después, me
oyes
Nos convertirán en rocas brillantes, me oyes
Para que sobre ellas luzca la crueldad, me oyes
Humana
Y en cinco mil añicos nos arrojará, me oyes
A las aguas uno-a-uno, me oyes
Mis amargos guijarros cuento, me oyes
Y es el tiempo una gran iglesia, me oyes
Donde a veces en las imágenes, me oyes
De los santos
Surgen lágrimas verdaderas, me oyes
Y las campanas abren en lo alto, me oyes
Un hondo pasaje que permita mi paso
Aguardan los ángeles con cirios y fúnebres salmos
No voy a ninguna parte, me oyes
O ninguno o los dos juntos, me oyes
Esta flor de la tormenta y, me oyes
Del amor
De una vez para siempre la cortamos, me oyes
Y no habrá de florecer de otra manera, me oyes
En otra tierra, en otra estrella, me oyes
No existe el suelo, no existe el mismo aire, me oyes
Que tocábamos, me oyes.
Y ningún jardinero tuvo la dicha en otros tiempos
Después de tanto invierno y tantos vientos fríos,
me oyes
Que nazca una flor, sólo nosotros, me oyes
Levantamos toda una isla, me oyes
Con grutas y cabos y acantilados florecidos
Oye, oye
Quién habla a las aguas y quién llora - ¿oyes?
Quién busca al otro, quién grita - ¿oyes?
Soy yo que grito, soy yo que lloro, me oyes
Te amo, te amo, me oyes.

 LA BELLA DE LAS BELLAS EN EL JARDÍN

Despertaste la gota del día

sobre el comienzo del canto de los árboles.
¡Oh, qué bella que estás
con tus alegres cabellos desplegados
y con la fuente donde viniste abierta
para que te oyera que vives y que avanzas!

¡Oh qué bella que estás,

corriendo con el plumón de la alondra
en torno a las fragancias que te soplan,
como sopla el suspiro la pluma
con un gran sol en los cabellos
y con una abeja en el resplandor de tu danza!

¡Oh qué bella que estás

con la nueva tierra que sufres
desde la raíz hasta la cima de las sombras,
entre las redes de los eucaliptos,
con la mitad del cielo en tus ojos
y con la otra en los ojos que amas!

¡Oh qué bella que eres

según despiertas el molino de los vientos
e inclinas tu nido a la izquierda
para que no vaya perdido tanto amor,
para que no se lamente ni una sombra
en la mariposa griega que encendiste!

¡Arriba con tu matinal delectación

colmada del césped del amanecer,
colmada de los pájaros oídos por primera vez!
¡Oh qué bella que estás,
tirando la gota del día
sobre el comienzo del canto de los árboles!

© Odiseas Elitis (1911-1996), de "Orientaciones"

Versión en castellano: © Ramón Irigoyen

3 comentarios:

  1. No sabia nada de poetas griegos contemporáneos, ahora tampoco, pero me ha gustado.
    Salud

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  2. Excelente, me has refrescado la memoria, un abrazo !!!

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  3. Es muy bonito y me quedo embobada escuchando el canto de los árboles. Muchas gracias por llevarnos en volandas entre sueños y arrullos. Besoss

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