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11 de mayo de 2010

Ajedrez Jorge Luis Borges

Judit Polgar

Ajedrez

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

6 comentarios:

  1. te agradezco que compartamos a Borges...
    ustedes y nosotros estamos ya con las noches frias y da ganas leerlo...
    saludos mi gran amigo

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  2. ¿Qué Dios me moverá a agradecerte esta poesía del querido Borges?
    Un abrazo

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  3. Que hermosa descripción del juego!!!

    gracias!

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  4. Se podría, sin mucho esfuerzo, adaptar el poema a Internet...jajaja
    Gracias.
    Salud

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  5. Exacto como el jaque mate.
    La cultura de Borges era inconmensurable ,sus poemas llevan tras de si una cultura por demás sólida.
    El comentaba que de las veinticuatro horas el bebía del conocimiento y la comunicación de sus libros por espacio de catorce horas.
    Hay críticas para la Sra Kodama pero , no hay que olvidar ,que esta entonces joven mujer-fue la retina del genial escritor.

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  6. Excelente poema, no solo por su factura literaria: metro, rimas, sino también por la analogía o metáfora del ajedrez con la guerra pero también, con un tema metafísico: el destino. Pero también, es una elegía del ajedrez y las leyendas de guerra que le acompañan desde su origen y su llegada a tierras occidentales. Desde las guerras de conquista de Alejandro Magno en la India, como las guerras de España contra los moros en el siglo XI.
    El final de este poema es muy propio del universo borgiano: Metafísica y destino.

    "También el jugador es prisionero
    (la sentencia es de Omar) de otro tablero
    de negras noches y blancos días.
    Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
    ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
    de polvo y tiempo y sueño y agonías?"

    ¿A que Omar se refiere el poema? Al poeta y matemático Omar Kahyyam. También el jugador es prisionero de "otro tablero"...
    Salud¡¡¡¡
    Jus

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